martes, 16 de enero de 2018

Entrevista a Leftraru Hualaman, williche ülkantun


Originario del chaurakawin (Osorno), Leftraru Hualaman ha sorprendido el entorno mapuche williche con sus dos trabajos que tiene hasta el momento. Con guitarra acústica, banjo williche, trompe y otros instrumentos utilizados en la música williche, Auka Nemül y kalfü srayüntun, son los dos demos que tiene hasta el momento. En este espacio respondió a nuestras preguntas.  

1.- ¿cómo surge Leftraru Hualaman cómo cantante? ¿Cómo comienza su canto?

         Leftraru nace en 2009 como ülkantufü, en parte porque quiso y en parte porque debía serlo.
En mi familia materna existe tradición con respecto al ülkantun williche, sobre todo por parte de los Catrilef. Mi tío es fundador del legendario grupo Aukalafken, nacido a principios de los 70 y creadores de temas emblemáticos de la mapu, como “Esta guitarra que toco” y el “Chikimi”. Además, desde chico vi a mis primos Sebastían Catrilef y Ramón Catrilef tocando música, ya sea en la casa, en talleres o en el escenario del Festival del Folklore Campesino. También por parte de mi familia paterna, por su historia de vida militante en la izquierda chilena, siempre han estado presentes en mi vida la música latinoamericana, la que Víctor Jara llamaba “la canción popular, unida íntimamente a la juventud y al pueblo”, y uno de mis primos, Pablo, me enseñó lo bello, lo necesario y lo virtuoso de un buen sonido de una guitarra.
De ese modo, el 2008, año de la muerte de Matías Catrileo, tomé por vez primera una guitarra y a mediados de 2009 ya me había atrevido a componer.  Primero, comencé componiendo tanto ülkantun williche como música latinoamericana. Sin embargo, dentro de la recuperación de mi identidad mapunche, cuando terminé Forrahue, le tomé el peso a que debíamos ser nosotros mismos los que contáramos y cantáramos nuestra vida, canto y acción, como los antiguos. Allí es cuando nace este ülkantufü, atreviéndose con 15 años a subirse al escenario, en medio del inicio del conflicto por la defensa del Pilmaiken. En ese momento, el resto de los temas conocidos comenzaron a brotar, de a poquito, según el momento, la inspiración y al calor de esa lucha y al mismo tiempo que tocaba en vivo, iba subiendo mis temas a plataformas digitales. Y así fue como llegamos a 2012 y al Auka Nemül’.


2.- ¿Cómo fue el proceso de grabación de los dos demos que podemos escuchar en internet?

         Luego del 2011, y todo lo que representó para mi generación, para el año 2012 ya tenía constituido un repertorio más o menos contundente, probado en vivo y sentí que ya era momento de atreverse a grabar y que mi canto, así como el ülkantun williche en general, debían comenzar a ganar espacio en todas las plataformas de difusión posibles. Así fue como el año 2012 nace el Auka Nemül’, compilado de los principales temas creados entre 2009 y ese año. Fue grabado con un micrófono de notebook, grabando cada instrumento aparte en distintas pistas, probando una y otra vez. Sin duda fue un proceso “artesanal” y a pulso, incluyendo la carátula, hecha a mano y editada en digital, con Millalikan cabalgando con la Triwe en mano. Siento que, en general, tuvo una buena recepción, a pesar de no haber tenido una versión en físico o haber tenido una “tocata de lanzamiento” propia, pues en ese tiempo, al igual que ahora, cantaba siempre en tocatas colectivas. Lo que sí, creo que ese demo fue mi primera carta de presentación, pues me abrió muchas puertas y me envalentonó para el siguiente paso: el Festival campesino.
                  Y así llegamos a inicios del 2013. Con varios temas nuevos en el cuerpo para grabar, con la decisión de irme a estudiar a Santiago y un tercer lugar en canción mapunche williche, era el momento para sentarme y grabar, ya con más experiencia que para el primer demo. Así fue como nación el “Kallfü Srayuntun”, compilado de los temas creados durante aquel año, y que es el primero en que agrego temas en Che Süngun. A diferencia del anterior, éste tiene más temas vinculados con los sucesos de aquel entonces, siendo un complemento a las reflexiones del Auka Nemul’, tal como en el caso de “Forrahue” y su contraparte “El Sol ha regresado cien veces”, compuesto por el Centenario de la matanza. También en este caso la portada fue hecha a mano e ilustrada digitalmente, mostrando la wünelfe, nuestra antigua bandera nacional, en su doble forma de lucero de la mañana y de flor de la foye. 
 

3.- Sabemos que tus gustos musicales van más por el rock pesado, metal o harcorepunk, ¿Por qué no formaste una banda con alguna de estos estilos en vez de hacer el “williche ülkantun” de L. Hualaman?

         En primer lugar, porque prioricé el tocar williche ülkantun, pues además de por gusto, los cultores no somos muchos y la mayoría siguen siendo desconocidos. Más allá del festival del Folklore campesino, el Aliwen Chaurakawin, uno que otro festival o feria costumbrista, y claro, las Tocatas en apoyo al Weichan, no existen espacios propios para la difusión de nuestro propio canto.
Y eso también te habla de las condiciones actuales de la ocupación en Fütawillimapu, en donde, a pesar de que sí existen bandas y conjuntos nuestros, para el común de la gente es mucho más fácil ubicar, escuchar y participar en agrupaciones de cueca de salón del Chile central antes que conjuntos de baile o canto williche… en nuestro propio territorio.
Pero aquello te abre también posibilidades de disputa, en donde los ülkantufü tenemos que recuperar también esos espacios, pues debemos mostrarle a nuestra propia gente que nuestro pueblo sigue vivo en el presente, en el ahora cotidiano. Y que ellos también, y a su modo, son parte de ese vivir, en el lelfün, en la mawisam, y sí, también en pu kasra.
 Si queremos la liberación de Wallmapu y, en ella, la de la Fütawillimapu, es imposible hacerlo sin la lengua, y por supuesto, sin el ülkantun. Porque al final, es la cultura nacional viva la que canta el pasado y el presente de su pueblo, así como es a partir de ella en la que vamos construyendo nuestro futuro. Y lo que quiere ver el enemigo es todo lo contario, nuestra cultura congelada, como un objeto de museo, sólo con valor en la moneda de $100.
         Y sobre armar algún proyecto con rock pesado, si bien anteriormente no se daba la mano, siempre están las ganas. Tengo unas ideas por ahí, sólo falta el tiempo.

4.- ¿En qué otros proyectos políticos o musicales participas?

En estos momentos, allá en Santiago, debido en gran parte a mi temporal condición de estudiante, participo dentro de organizaciones mapuche universitaria, al mismo tiempo que en experiencias de Educación Popular. Además, sigo con el proyecto musical como solista, tocando en donde mi gente me necesite.

5.- tus letras en general hablan de una cosmovisión e historia desde un punto de vista mapuche – williche. Cuéntanos cuáles son tus inspiraciones en que te basas parar hacer las letras.

La inspiración para escribir las letras se nutre en la historia de nuestro pueblo. Los seres humanos somos historia porque la historia es el caminar de los seres humanos a lo largo del tiempo y en su espacio, que es una noción distinta a la del pasado sin más. La historia fue, es y está siendo. Es allí donde el pasado vive en el presente para construir futuro.
Los antiguos, en el ül y el ülkantun hablaban de ello, de lo sucedido en el pasado, pero también de lo que sucedía en su vida cotidiana y los acontecimientos de su alrededor. Por ejemplo, se cuenta que el toki Millalikan, antes de liderar a los pukatriwekeche, era uno de los toki que lideró a la Fütawillimapu durante el Futa Aukan de 1598, el cual nos dio nuestra primera liberación.
 Básicamente lo que hago es seguir ese camino, intentando buscar sus huellas. Los nütram de los antiguos que contaban en el fogón, las que son rescatadas de las crónicas, diarios y testimonios y que debemos saber entretejer para poder comprenderla, así como de los sucesos que están ocurriendo en nuestro presente. Porque también ese presente, nuestro presente, nace a partir de las consecuencias nacidas de aquel pasado.
Por dar un ejemplo, la recuperación territorial hoy es inentendible sin saber que fueron usurpadas tanto recientemente en los 80 como a finales del s. XIX e inicios del XX, y que esa usurpación, a su vez, es parte fundamental de la política de conquista y ocupación por parte del Estado Chileno a partir de 1845. Y así podríamos seguir.
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6.- Qué relación hay o tendría que haber entre el ülkantun / canto o cualquier forma de música que rescate las raíces mapuche y los procesos de recontrucción territorial y cultural?

         La cultura son todas las manifestaciones humanas que transmitimos de generación en generación, las cuales nacen a partir de la misma vida cotidiana de nuestra gente a partir de la relación con su territorio a lo largo de su historia. Así, cada pueblo tiene su cultura, que nace precisamente a partir de las soluciones propias que le da a su existencia a lo largo de su historia. En otras palabras, no ha habido ni puede haber cultura mapunche sin la existencia del territorio mapunche.
A su vez, no es extraño que dentro de nuestro mismo pueblo-nación tengamos diversas identidades territoriales. Si somos mapunche, es decir, la gente enraizada en el territorio, es lógico que, aunque tengamos rasgos en común, también tengamos diferencias según donde vivimos, y que pu williche seamos tan mapunche como los nagche, lafkenche o puelche.
Del mismo modo, no puede haber reconstrucción cultural si no hay reconstrucción política y, evidentemente, reconstrucción territorial. La necesidad de reconstruir y reencontrarnos con nuestra cultura es la cara más visible de un problema que es, ante todo, político, y cuya médula fundamental es la conquista colonial de nuestro pueblo a manos de ambos Estados.
En el caso concreto del ülkantun, tal como ya dije, éste a su vez cumple el rol de ayudar a la transmisión del Kuifi Nütram. Es clave para que nuestra gente comience a volver a reconocerse como mapuche, paso clave y necesario, no sólo para reconstruir a nuestro pueblo, sino además, para generar preguntas que ayuden a que más de nuestra gente se vaya sumando a la causa desde las trincheras que sean necesarias.


7.- “Para lxs mapuche, el recuperar nuestra lengua, el soporte de nuestra matriz cultural, de nuestra memoria histórica, de nuestra forma particular y propia de relacionarnos con el mundo y para el mundo, es un deber indelegable. La pérdida de nuestro idioma es, ante todo, uno de los reflejos más brutales del colonialismo: la dominación política, social, económica y cultural de un pueblo o parte de este sobre otro, legitimado por el racismo, es decir la inferiorización y deshumanización del dominado a partir de sus características físicas y/o sicológicas.” Dices en una entrevista a la revista “la mala educación”… según tu perspectiva, como persona consciente y participe en proyectos de educación, ¿Cuál sería la mejor manera de aprender nuestra lengua y sus diversas variantes territoriales y romper las ideologías que pesan sobre ella?

La mejor forma de aprender un idioma, y en verdad, cualquier asunto en la vida, es llevándolo a la práctica, para luego reflexionar sobre ello y volver a llevarlo a la práctica, en todo ámbito y momento.
Hay que atreverse no sólo a aprenderlo para uno mismo, sino que también hay que escucharlo, hablarlo, leerlo y escribirlo en el día a día con nuestra gente, con nuestra familia y con la que nos rodean.
 Para ello, los talleres de lengua que se hacen son fundamentales, pues ayudan a dar los primeros pasos básicos, las herramientas mínimas para que nos lancemos a hablar. Pero de ahí en adelante, ya pasa por nosotros el usarla de a poco en nuestra vida diaria.  Hay que atreverse a hablar, a conversar, a equivocarse, dejarse corregir y seguir aprendiendo. Los llamados “neohablantes”, es decir toda aquella gente que, sin ser hablantes de cuna, hemos recuperado nuestra lengua materna, tenemos el deber de enseñarlo, así como también de reunirnos, tomar mate y seguir haciendo nütram. Hablando Che Süngun silenciamos las voces que dicen que nuestra lengua desaparecerá.
Tenemos que volver a usarlo, aquí en la kasra, en Chausrakawün, en Melipulli, en Ainileufu, en Tralmawe, en Kasrülmapu. No puede ser que nuestros fücha y chemche, desde que se tuvieron que venir vivir acá, hayan tenido que, por décadas, tragarse su propio idioma, por la vergüenza, por la discriminación y el racismo que son parte fundamental de la dominación de nuestro pueblo.
También hay que aprenderla en el lelfün y la mawisam, hay que volver a reencontrarse con los territorios, con su kimün y sus ngen, en el trabajo y en los gillatun. Hay que volver a reecontrarse con nuestra gente que sigue allá, con pu kimche, y también hay que desandar los pasos que dejaron nuestra gente al irse desde los territorios hacia las kasra de Wallmapu y a la capital chilena. Una de mis tías, estando en Santiago, aún recuerda que, cuando niña, los abuelos allá en Pichilakfenmapu hacían su nütram para asuntos importante solo en lengua. ¿Cómo nos vamos a comunicar con los kuifikeche yem y con los ngen si sabemos que no nos entienden en “Castilla”?
 Hay que hacerlo, hasta lograr que el Che Süngun vuelva a ser parte fundamental de la vida de nuestra Fütawillimapu. Tenemos que revalorar nuestra propia variante territorial. Hay que tomarle el peso a que el Che Süngun es nuestra carta de presentación. Aquellos que nos escuchan, saben de antemano que somos mapunche-williche, que nosotros, nuestros antepasados y nuestra historia son de esta mapu en específico. Y el resto de nuestro pueblo debe respetar aquello, haciendo el mismo esfuerzo que hacemos para aprender las diferencias dialectales con otros territorios.
Así, una experiencia que destaco, dentro del contexto actual del predominio del castellano, son los Internados Lingüisticos, momentos en los cuales, gente de distintas partes se junta, creándose las condiciones para que como hablantes nos veamos forzados a tener que usar el idioma para todo lo que haya que hacer durante los días que dura. Además, la gente que está aprendiendo a hablar recién, demora muchísimo menos en aprender de lo que lo hicimos nosotros.

8.- ¿algún mensaje final? Muchas gracias por responder estas preguntas…

         Sé que en estos momentos, luego de tantos años en Santiago, no soy quién para dictarle pautas a nadie, y aquí las decisiones primarias debe tomarla la gente que sí está 24/7 en nuestra mapu. Pero creo que cada día es urgente el reunirnos y organizarnos para la liberación, pu peñintun, pu lamüentun. La situación de nuestro pueblo en general se está volviendo cada vez más grave, así como sabemos que es lo que ya está sucediendo en la Fütawillimapu. Ya sabemos la escalada de violencia que se ha venido en el último tiempo, dentro de toda la violencia con la cual se ha insertado la dominación en el Wallmapu y en nuestra Fütawillimapu en específico.
Y más allá de nuestras ganas y voluntades individuales, hay que reunirse, hay que organizarse, hay que aprender a vernos las caras. Si tanto queremos que nadie nos venga a instrumentalizar, tenemos que tomarnos en serio que el deber primero de crear organización mapunche es nuestro. Hay que aprender a discutir y a gritarnos nuestras diferencias dentro del nütram y no frente al weshanma winka. A hacer nütram y llegar a nuestros puntos de encuentro. Y así darle. Actuar, pensar, actuar, pensar, actuar. Porque, aunque suenen palabras de poema, nosotros somos los que debemos constuir el camino de nuestra propia liberación.
Y para ello, un deber primario es buscar las formas de sumar a todos esos pu mapunche que, siendo hijos de la migración dentro del Territorio, aún no se reconocen como tales. Y en eso quiero recordar a nuestro peñi Rafael Nawel yem, muerto a manos del Estado Argentino. Rafita era un peñi de población en Fusrilofche, tal como los hay muchos en la Schilling, en la Quinto (Chausrakawün), la Mirasol o Pampa Irigoin (Melipulli). Nacido en pu kasra al interior del Territorio, hijo de las poblaciones, de a poco fue tomando conciencia de su mapuchengen. Y ahí lo vimos, más tarde, en Rellmü Lafken, recuperando territorio, hasta que el grupo Albatros le arrebato la vida.
¿Cuántos Rafitas hay al interior de nuestras poblaciones que se pierden entre la marginalidad, el narcotráfico y la falta de oportunidades? ¿Cuánto weichafü, machi, weupin, kona, srülpasüngufü se están perdiendo día a día?
La batalla en contra de la dominación colonial también es una batalla en contra de la vergüenza propia.

 


Pueden escuchar sus musica por acá: 

Descargas directas de sus trabajos por acá:
Auka Nemüll
Kallfü Srayüntun


 

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