Mostrando las entradas con la etiqueta metafísica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta metafísica. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de agosto de 2013

"Supersticiones del Rio de La Plata" III: satanización de las costumbres religiosas y medicinales propias de los pueblos originarios.

       La imagen que viene a continuación es la representación que el ilustrador para el capítulo quinto, llamado Médicos Indios de libro “Supersticiones del Rio de la Plata” que ya veníamos reseñando (ver las notas anteriores I y II). En ella se representa a un hombre magro, de uñas y pelos largos, cantando, vestido con taparrabo y adornos de plumas, portando en su mano derecha un  cetro hecho con un cráneo humano, realizando un baile tipo pogo. Está rodeado de una naturaleza exuberante, de la que asoman criaturas fantásticas: demonios y animales. Desgraciadamente aun hoy continúa la estigmatización y persecución de las autoridades medicinales y religiosas de nuestros pueblos y, en general, de toda forma de pensar y sentir que no quepa en los moldes del razonamiento occidental. A continuación les dejo extractos del texto para que se rían o lloren. Juzguen por ustedes mismos como se va construyendo un estereotipo de las personas encargadas de la salud en las sociedades americana vinculándolas con la figura del mal de los católicos, tratando de imponer su mirada a la del resto.
            

Satanización de los encargados de la medicina en las sociedades que conservaban sus culturas no cristianas:
“Los médicos, entre las sociedades primitivas, han sido siempre los hechiceros, como para ellas, toda dolencia humana, lejos de proceder de causas naturales, que por medios idénticos pudiese ser combatida, no es sino cosa de brujería, que sólo podrá deshacerse por personas que de una manera o de otra tengan comunicación o pacto con el diablo o genio del mal. El hechicero reunía al mismo tiempo la cualidad de adivino y el oficio de sacerdote.”

Vínculo entre la naturaleza y el terror:
“En la propia forma, ni más ni menos, procedían los magos o adivinos y hechiceros de todas las generaciones que ocupaban el Nuevo Mundo. Los del Rio de la Plata, metidos en lo más recóndito de un monte, donde se hallaban sus chozuelas que les servían de templo o locutorio, enardeciendo su espíritu con abundante lavaciones de chicha, vociferando y brincando y haciendo visajes y contorsiones como un hombre que está fuera de sí, entre los bramidos del tigre y otros gritos aterradores de diversos animales, dirigían sus reverenciadas alocuciones al pueblo, que los escuchaba estupefacto. Eran árbitros del bien y el mal, de la vida y de la muerte, de las fuerzas de los elementos;hacían bramar y enfurecerse a las fieras, desencadenarse las tempestades, alterarse los mares, crecer o secarse los ríos y lagunas, inundar las tierras. Referían puntualmente lo que estaba pasando en lugares remotos y encantaban a una persona de modo que no le era posible moverse, comer, dormir, hablar ni estar tranquilo sin que ellos se lo mandasen.

Calcan las creencias de la europa medieval a la realidad americana ¿No hacían los mismos los santos y ascetas católicos?
“Observaban, para merecer el don de la magia, rigidísimos ayunos y mortificábanse con acerbas penitencias corporales, absteniéndose entretanto de todo género de baños y lavatorios. Vivían desnudos y solitarios en lugares lóbregos, fríos y apartados. No probaban otro alimento que el maíz tostado o el ardiente ají o pimienta. Andaban desgreñados, largas las uñas, macerado el cuerpo, causando horror a la gente, hasta que desfallecidos y enajenados, recibían de la divinidad, que invocaban con sumo recogimiento y fervor, la privilegiada facultad de hacer cosas estupendas o milagrosas."

Vinculan el mal con zonas exóticas a europa y la cristiandad:
"Como se ve, las prácticas de estos magos no se diferenciaban de las que observaron los discípulos de Zoroastro[1], de las que siguen los faquires y santones en el continente asiático, de las que prohijaran la Grecia y Egipto, de las que se extendiera en la península la dominación arábica.”
                 
Desconoce el carácter irónico de los escritos de Cervantes para vincular el pasado de España bajo el Islam con las creencias demoniacas:
“En una Novela de Cervantes[2] figura una Cenotía, nacida y criada en Alhama, ciudad del reino de Granada. Salió Cenotia de su patria, huyendo de los mastines veladores del católico rebaño, esto es, de los inquisidores. Su estirpe es agarena[3], sus ejercicios los de Zoroastro. “¿Vez decía, este es el sol que nos alumbra? Pues si para la señal de lo que puedo, quieres que le quite los rayos y le asombre con nubes, pídemelo; que haré que a esta claridad suceda en un punto escura la noche. O ya, si quisieras ver temblar la tierra, pelear los vientos, alterarse el mar, encontrarse los montes, bramar las fieras u otras espantosas señales que nos representen la confusión del caos primigenio, pídelo; que quedaras satisfecho y yo acreditada”.
            
La encadena también a la realidad rioplatense y americana en general para decir que el mal esta entre nosotros:
“Los magos que la conquista halló en América tenían no pocos rasgos de semejanza con los acompañaron a los nuevos pobladores […] Por eso se advierten en los ensalmos y hechizos y en las ceremonias de los magos criollos mucho de indígena mezclado con la tradición oriental y europea.”
                
 Continúa con una larga lista de referencias a sujetos envestidos con el poder sagrado de sanar las enfermedades en toda América, desconociendo toda posibilidad de sabiduría medicinal de esas culturas atribuyéndola a un ser maligno, es decir, el diablo... pero con esto ya basta...

 Les invito a comentar y hacer observaciones de esta entrada.

Salud,
                               El Consheleiro.


[1] Zaratustra:
[2] Pérsiles y Sigismunda.
[3] Árabe o moro.

jueves, 18 de julio de 2013

"Supersticiones del Rio de la Plata" I. Creación de una metafísica.



        Hace un año que tengo éste libro, me lo prestó un amigo que después lo dió por perdido y me lo regaló. Muchas gracias, lo considero un verdadero artefacto arqueológico. “Reseña histórico – descriptiva de Antiguas y Modernas Supersticiones del Rio de la Plata” es el título completo de este libro que fue publicado en 1947 por la editorial Guillermo Kraft[1] como parte de su colección “Tradicionalistas”. Escrito por Daniel Granada, hombre de origen español que residió en Uruguay desde su niñez. Fue abogado, juez, catedrático, intelectual y también con fama de filólogo, ya que anteriormente habría publicado un Vocabulario Rioplatense Razonado. Aunque en la edición que tengo en mis manos no lo dice, este libro fue editado por primera vez en Montevideo el año 1896.  En 437 páginas expone lo que el autor llama “supersticiones” que existieron y que aun seguían vivas en la zona del Rio de la Plata por esos años.  Desde una visión, según el autor científica, habla “de cuanto al vulgo conserva tradicionalmente en habito y creencias […] ya se trate de meras ilusiones de los sentidos y de la mente, ya sea de juicios deducidos de falsas premisas, ya de fenómenos sorprendentes, preternaturales,  cuya manera de engendrar permanece oculta aun al hombre, que los contempla ofuscado, atribuyéndolos a recóndita acción misteriosa de inteligencias o potestades superiores al movimiento y obrar necesario del orden físico, importa mucho sacarlos a plaza”. Este estudio, escrito en un tono un tanto infantil, hace una reseña de algunas tradiciones populares que el autor conoció. Esta edición fue ilustrada por Enrique Rapelo, también ilustrador de alguna edición del Martín Fierro y dibujante de historieta. Lo que primero me llamó la atención es el carácter demoniaco y fantástico de las imagenes. Creo que es interesante detenerse a reflexionar en este tipo de libros como expresiones culturales nacionalistas que fueron conformando una metafísica explicativa sobre las creencias de pueblos originarios de la zona, demonizando sus costumbres, creando estereotipos, tratando de hacer pasar como observaciones científicas del “Folclore” del territorio visiones llenas de prejuicios. Práctica destinada a desvalorizar las culturas propias de nuestros pueblos y ocultar el genocidio o de presentarlo como el justo castigo de la barbarie.


       En la primera de las imagenes que aparece vemos la representación del demonio de los católicos sentado en un trono hecho de huesos, al parecer al interior de una cueva, con un cuenco que chorrea sangre (o vino), rodeado de figuras femeninas de piel morena que interpretan un baile desenfrenado, algunas de ellas ya inconcientes tiradas en el suelo. Reminiscencia al aquelarre o reunión de brujas que obsesionó a la inquisición. Poco a poco iremos subiendo y comentando todas las ilustraciones y algunos extractos de este libro.


[1] El impresor y editor Guillermo Kraft nació en Brunswick, Alemania, en 1839; falleció en Buenos Aires en 1893. " Llegado a Buenos Aires en 1862, abrió un pequeño taller de impresión en la calle Reconquista. Verdadero pionero, introdujo la primera máquina litográfica y, también, las primeras rotativas. Hacia 1880 su actividad como litógrafo se destacó en trabajos como Trofeos de la Reconquista de Buenos Aires en 1806 y los Atlas geográfico y Album militar de la República Argentina. Sus talleres publicaron la obra de autores como Bartolomé Mitre, Carlos Burmeister, Otto Krause, Lucio V. Mansilla, Adolfo Saldías, Eduardo Holmberg y Salvador María del Carril, entre muchos otros".